Las condiciones en que se trabaja como programador en la mayoría de las empresas en México son muy malas. Hace unos años se puso de moda que los programadores debían ser subcontratados a empresas que, a falta de mejor nombre, se les denomina “consultoras”. Este esquema permite reducir las responsabilidades de la empresa para con los programadores y poder crecer y reducir el número de ellos de acuerdo a los proyectos o el presupuesto de forma dinámica y sencilla.
El problema con este esquema es que las consultoras tampoco se hacen responsables de los programadores, una de las razones es lo poco reguladas que están las empresas de outsourcing en el país.
De entrada, normalmente no hay contrato firmado. Si lo hay, nadie lo respeta. La mayoría de las consultoras tienen varios regímenes ante Hacienda, siendo uno de ellos invariablemente ser una Cooperativa. Por lo que los empleados realmente son “socios” de la Cooperativa y su “sueldo” son adelantos sobre utilidades que genere. Esto deja al empleado a merced de los abusos de la empresa. No conozco una sola que pague horas extra, es común también que en tiempos difíciles económicamente decida dejar de pagar a sus programadores (incluso durante meses) sin que reciba una demanda judicial de estos (recuerden, legalmente no hay sueldos), muy pocas dan aguinaldos o incluso vacaciones a sus empleados.

* Detalle del mural “Sufragio efectivo, no reelección” de Juan O’Gorman
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